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Mauricio Macri designó ayer como nuevo jefe de la Policía porteña a Jorge Palacios, ex comisario general de la Federal. En diálogo con Clarín, el ministro porteño de Seguridad y Justicia de la Ciudad, Guillermo Montenegro, confirmó el nombramiento: "Estoy totalmente convencido de que por sus aptitudes profesionales, humanas y éticas es la persona indicada para el cargo".
"El Fino" Palacios, de 60 años, es quizás uno de los hombres más respetados por los policías de la Federal. Aunque también es cuestionado por su desempeño en la investigación de la AMIA.
En la Fuerza lo consideran un líder y es el referente de toda una línea de oficiales. Hizo toda su carrera en el área de Investigaciones, donde se convirtió en uno de los especialistas en secuestros extorsivos. De allí surgió su relación con Mauricio Macri, quien estuvo cautivo durante 15 días en 1991 y fue liberado por su gente.
En los 90 se convirtió en jefe de la División Operaciones Federales de Drogas Peligrosas y se transformó en el comisario de confianza de la mayoría de los jueces y fiscales federales. De aquellos tiempos conoce a Montenegro, quien ayer aseguró que durante toda su carrera judicial tuvo "un trato profesional impecable" con Palacios.
En 1994, el entonces juez Juan José Galeano lo puso a investigar el atentado contra la AMIA. Allí surgió una de sus complicaciones judiciales más reciente: en 2008 fue indagado por el juez federal Ariel Lijo por su presunta participación en maniobras para obstruir la investigación en relación a un ciudadano sirio. Ayer la agrupación Memoria Activa (reúne a familiares de las víctimas del atentado) dijo que el nombramiento de Palacios "da vergüenza ajena".
Después del atentado, Palacios fue jefe de la flamante Dirección Unidad Antiterrorista. Y aún cuando nada tenía que ver con su área, el 20 de diciembre de 2001 estuvo en la Plaza de Mayo durante los incidentes que derivarían en la caída de Fernando De la Rúa. Aquel día la jueza federal María Servini de Cubría le pidió que "parara la represión" policial. Eso no ocurrió y la misma magistrada, cinco años después, pidió que se lo investigara por "homicidio imprudente" en relación a las muertes de cinco manifestantes ocurridas aquel día. La causa nunca avanzó.
De aquella época arrastra una pésima relación con Cristina Kirchner y con la SIDE. A este organismo le atribuye en la intimidad una supuesta operación que terminó con su salida de la Federal, en abril de 2004. Fue en el marco de la investigación del secuestro de Axel Blumberg, cuando se descubrió que había tenido al menos una conversación telefónica con un reducidor que era un contacto de los secuestradores y terminó condenado junto a ellos.
Fuera de la Federal, Palacios pronto consiguió trabajo como jefe de seguridad de Boca Juniors, cuando Macri era el presidente.
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