Los mezcladores de letras, nos duele despedir a los poetas y a los escritores, tal vez porque no lo somos, o tal vez porque , es de ellos que aprendimos y de ellos que nos alimentamos para poder raspar el blanco papel y despertar las letras que si están ahí esperando nuestra pluma. Despedir a Mario es como cerrar una mágica e irrepetible cena en Montevideo, donde un inusual comensal tuvo la oportunidad de ver que lo simple tenía imagen corporal en un Mario, calido y amistoso y fue también como estar junto al ídolo de este mezclador de letras.
Nos fuimos amigos si somos artesanos de una misma cofradía, hoy mi pluma que nunca lloro se precipito a decir esta simpleza que comparto con mis amigos y amigas docentes, con un solo anhelo que mañana en cada aula, la voz de ustedes de vida en el salón a Mario, cuando lean algo de su bella pluma.
Nos encontramos dónde siempre en la misma esquina, en la calle imaginación rodeada de musas y de plumas y papel, con la tinta amiga…..
Prof. Ernesto Laserna
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